En las primeras horas de la mañana, pacientes de pueblos y aldeas vecinas llegan a los hospitales de Tánger, portando sus expedientes médicos y pequeñas bolsas con agua, medicamentos y comida que pueden llevar consigo.
Muchos de ellos han viajado decenas de kilómetros desde Uezán, Larache, Alcazarquivir, Chauen, e incluso Tetuán, con la esperanza de conseguir una cita, un examen o una consulta con un especialista.







